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Advierten que el cierre de la planta de Topper podría hacer desaparecer la marca en Argentina

Trabajadores de la industria del calzado alertaron sobre despidos, reducción de jornada y caída de ventas en la única planta de producción de la marca en el país. En los últimos dos años se perdieron alrededor de 150 puestos de trabajo.

Advierten que el cierre de la planta de Topper podría hacer desaparecer la marca en Argentina

Trabajadores de la industria del calzado alertaron sobre despidos, reducción de jornada y caída de ventas en la única planta de producción de la marca en el país. En los últimos dos años se perdieron alrededor de 150 puestos de trabajo.

La situación en la fábrica de Topper en Argentina atraviesa un momento crítico. Según denunció un delegado de Unión de Trabajadores de la Industria del Calzado de la República Argentina (UTICRA), la planta ubicada en Aguilares y única en el país acumula despidos, reducción de la jornada laboral y una fuerte caída en las ventas, lo que pone en riesgo la continuidad de la producción.

Al respecto, el delegado sindical Daniel Gordillo advirtió que la empresa ya perdió cerca de 150 puestos de trabajo en los últimos dos años. “La situación en la fábrica de Topper es crítica”, afirmó, al señalar que el deterioro laboral se profundizó desde el inicio del actual contexto económico.

Asimismo, el representante de UTICRA explicó que, frente a la caída de la actividad, el año pasado se acordó con la empresa una reducción de la jornada laboral para intentar preservar los puestos de trabajo. De esta manera, desde junio de 2025 los operarios trabajan solo hasta el viernes por la mañana, eliminándose los turnos del viernes por la tarde y del sábado.

Sin embargo, esta medida tuvo un fuerte impacto en los ingresos de los trabajadores. Según detalló Gordillo, el acuerdo implicó dejar de percibir alrededor de 15 horas de salario por quincena, lo que representa una pérdida de entre 150.000 y 200.000 pesos según la categoría. “Ese acuerdo fue para no seguir despidiendo gente”, explicó el dirigente sindical.

Por otra parte, el delegado señaló que el poder adquisitivo de los operarios continúa deteriorándose. De acuerdo con sus estimaciones, la mayoría de los trabajadores de la planta percibe salarios cercanos a los $700.000 mensuales, mientras que la inflación y las paritarias no logran recomponer los ingresos.

En este contexto, la empresa atribuye la crisis a la caída de la demanda y al impacto de la apertura de importaciones en el sector del calzado. Según Gordillo, la compañía sostiene que las ventas se desplomaron y que la competencia con productos importados, especialmente de Asia, afecta seriamente la producción local.

Además, la planta actualmente cuenta con programas productivos que apenas permiten sostener la actividad durante cuatro días y medio por semana. “La empresa tiene programas productivos tan solo para trabajar hasta el jueves a la tarde y el viernes a la mañana”, indicó el delegado.

Cabe destacar que la fábrica de Aguilares es la única planta de producción de Topper en el país, donde se elaboran tanto calzado como indumentaria de la marca. Por esa razón, un eventual cierre tendría consecuencias mayores. “Si la planta cierra, la marca Topper desaparecería”, advirtió Gordillo.

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