
Nissan se va del país: vende la filial Argentina y el negocio pasa a manos de un grupo importador
Tras el cierre de su producción industrial en Córdoba el año pasado, la automotriz japonesa confirmó que negocia el traspaso de su operación comercial al Grupo Simpa. El movimiento marca el fin de Nissan como terminal directa en Argentina para integrarse a una unidad de mercados importadores, generando incertidumbre sobre el futuro de los empleos.
La crisis que atraviesa el sector automotriz sumó un nuevo capítulo de desinversión extranjera en territorio nacional. El presidente de Nissan Argentina, Ricardo Flammini, confirmó oficialmente a través de un comunicado y comunicaciones internas que la firma japonesa se encuentra en un proceso de venta de su filial local. Tras meses de rumores y un proceso de achique que comenzó con el cese de la fabricación de vehículos en el país, la compañía avanzó en la firma de un Memorando de Entendimiento con el Grupo Simpa (con participación del Grupo Tagle) para transferir su operación comercial a un modelo de distribuidor.
Este desenlace no es un hecho aislado, sino la culminación de un proceso de retirada industrial que tuvo su hito principal en octubre de 2025, cuando Nissan dejó de fabricar la pick-up Frontier en la planta de Santa Isabel, Córdoba. En aquel entonces, la falta de competitividad exportadora y los altos costos de producción locales sentenciaron el destino de la línea de montaje. Ahora, la empresa busca desprenderse de la estructura de filial directa para pasar a formar parte de NIBU, la unidad de negocios de Nissan que agrupa a 36 mercados importadores de América Latina, siguiendo el esquema ya implementado en Chile y Perú.
La decisión se enmarca en el plan de reestructuración global denominado “Re:Nissan”, con el cual la automotriz japonesa intenta capear una severa crisis de ventas y rentabilidad a nivel mundial. En el plano local, el escenario se volvió insostenible debido a los desbalances del intercambio en el Mercosur y la caída de acuerdos arancelarios clave con México, país desde donde ahora proviene la Frontier.
A esto se suma la presión de nuevos jugadores en el mercado, como la marca china BYD, que recientemente desplazó a Nissan en el ranking de ventas, y el desembarco agresivo de otras firmas asiáticas que aprovechan los espacios de fragilidad de las marcas tradicionales.
Incertidumbre laboral y comercial
Si bien la empresa asegura en su comunicación oficial que las operaciones comerciales, los servicios de posventa y los planes de ahorro continuarán desarrollándose con normalidad, el traspaso a un grupo privado local como Simpa enciende las alarmas sobre la estabilidad de los puestos de trabajo y la estructura de la red de concesionarios.
El Grupo Simpa, conocido por su fuerte presencia en el segmento de motocicletas y con orígenes en la industria plástica, será el encargado de decidir qué modelos seguirán llegando al país. Sin embargo, el futuro de vehículos clave como el Versa o el Sentra —que llegan desde México— queda supeditado a las negociaciones arancelarias: si el desacuerdo comercial con dicho país avanza, estos modelos podrían verse afectados por un arancel del 35% extrazona, complicando aún más su viabilidad comercial bajo el nuevo esquema importador.
Por el momento, el acuerdo no es definitivo. Según aclaró la compañía, el proceso se encuentra en una etapa de análisis detallado de los activos y pasivos del negocio, un paso previo indispensable para la firma de un contrato final que marcará, formalmente, el fin de la era de Nissan como empresa automotriz con presencia directa en la Argentina.