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Relaciones carnales: Las asimetrías en el acuerdo comercial con Estados Unidos

El pacto comercial amplía exportaciones argentinas, pero reduce aranceles a bienes clave de EE.UU. y anticipa un fuerte aumento de importaciones con impacto desigual.

Relaciones carnales: Las asimetrías en el acuerdo comercial con Estados Unidos

El pacto comercial amplía exportaciones argentinas, pero reduce aranceles a bienes clave de EE.UU. y anticipa un fuerte aumento de importaciones con impacto desigual.

El acuerdo marco firmado entre Argentina y Estados Unidos redefine las reglas del comercio bilateral con una apertura que, según el detalle de sus cláusulas, presenta claros desequilibrios. Mientras el Gobierno resalta la ampliación del acceso de productos argentinos al mercado estadounidense y el potencial ingreso de divisas, el texto habilita una liberalización significativa del mercado local para bienes industriales, tecnológicos y agropecuarios provenientes de la principal economía del mundo.

El entendimiento incluye la eliminación de aranceles para 1.675 productos argentinos y proyecta una eventual recuperación de exportaciones por unos 1.013 millones de dólares. Desde la Casa Rosada se destacó el carácter “histórico” del acuerdo y el hecho de que Argentina sea el primer país sudamericano en alcanzar un esquema de este tipo con Estados Unidos. Sin embargo, la estructura productiva de ambos países y las posiciones arancelarias involucradas permiten anticipar un incremento sustancial de las importaciones y una presión adicional sobre sectores locales con menor escala y financiamiento.

Según lo difundido oficialmente, Argentina eliminará aranceles para 221 posiciones, reducirá a 2% otras 20 y otorgará cuotas para vehículos, carne y productos agrícolas. La apertura alcanza a máquinas, material de transporte, dispositivos médicos, químicos y autopartes, rubros en los que Estados Unidos cuenta con ventajas estructurales y alta competitividad. En contraste, los productos argentinos beneficiados se concentran mayormente en bienes primarios y manufacturas de origen agropecuario, con menor contenido tecnológico.

El impacto sobre las importaciones aparece como uno de los efectos inmediatos. La eliminación de aranceles reduce el costo de ingreso de maquinaria industrial, equipamiento médico y tecnología estadounidense, reforzando una tendencia ya existente y desplazando producción local o regional. En 2024, los bienes de capital y sus partes fueron uno de los principales rubros importados por la Argentina, una dinámica que el acuerdo profundiza.

Por sectores, la industria metalmecánica y el complejo químico figuran entre los más expuestos. Ambas ramas compiten con productos importados que llegan con financiamiento, escala y respaldo tecnológico, lo que presiona sobre empresas locales con costos más altos. En el sector automotor, la apertura de cuotas y la reducción arancelaria para autopartes favorecen el ingreso de componentes y vehículos en un contexto de dificultades estructurales para la industria nacional.

En salud, la eliminación de aranceles para dispositivos médicos y medicamentos no patentados amplía la oferta importada. Si bien el Gobierno sostiene que esto puede reducir costos, también acota el margen de la producción local frente a empresas estadounidenses con fuerte inversión en investigación y desarrollo.

El agro también queda atravesado por concesiones relevantes. El acuerdo habilita el ingreso de ganado bovino vivo y aves de corral desde Estados Unidos y reconoce denominaciones para quesos y carnes. A cambio, Argentina obtiene una ampliación de la cuota de carne bovina hasta 100.000 toneladas. No obstante, mientras el acceso argentino depende de cupos y condiciones sanitarias, el ingreso de productos estadounidenses al mercado local no enfrenta límites equivalentes.

En acero y aluminio, Estados Unidos solo asumió el compromiso de revisar aranceles vigentes, sin plazos ni garantías concretas. La asimetría se replica en el capítulo de comercio digital y propiedad intelectual, donde la adopción de estándares más estrictos fortalece a las grandes firmas tecnológicas estadounidenses.

En conjunto, el acuerdo no altera la lógica del intercambio bilateral: Estados Unidos continúa exportando bienes de alto valor agregado e importando mayormente productos primarios. Según el análisis de los flujos actuales, incluso en un escenario optimista, el crecimiento de las exportaciones argentinas sería inferior al aumento potencial de importaciones habilitado por la apertura arancelaria, consolidando un impacto desigual sobre la economía local.
 

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